Programa de interculturalidad

1. INTRODUCCIÓN:

 

La llegada de un alumno inmigrante al colegio supone para éste un duro impacto psicológico al tener que enfrentarse a una situación nueva para él, lejos de su ambiente y en un país muy diferente al suyo, del que desconoce: su lengua (excepto en los casos en los que el alumno procede de un país iberoamericano); sus compañeros de clase, a veces impregnados de fuertes sentimientos xenófobos; el centro con todas sus dependencias; la propia actividad escolar, etc.

Esta situación se agrava cuando su nivel educativo es más bajo que el del resto de sus compañeros, pues no olvidemos que en general la procedencia de este alumnado suele ser de condición humilde, con una situación socioeconómica muy baja y que no han tenido oportunidad de ir a la escuela en su lugar de origen o las condiciones en las que lo hicieron no fueron las más apropiadas.

La lengua, la integración de los alumnos en el aula, conocer nuevos amigos, el desconocimiento de las instalaciones, el desconocimiento  de las técnicas y formas… muchos son los factores que condicionan a nuestros alumnos recién llegados a sentirse “fuera de todo”, “extraños entre iguales”.

Es un proceso por el que pasan los niños/as y que, en muchos casos, resulta doloroso. No tienen amigos. Deben empezar de nuevo. Deben conseguir ser aceptados. Deben agradar. Deben aceptar…

Se  trata de un proceso de adaptación mutua, de comprensión y aceptación, entre el que llega y el que acoge.

Los horarios de las clases, las formas de educar, los contenidos curriculares, las instalaciones, las normas… son muchos cambios. El proceso de conocimiento mutuo… la integración…

Las leyes que rigen actualmente el sistema educativo prevén medidas específicas para compensar las desigualdades derivadas de situaciones económicas y sociales de toda índole y habilitan a los poderes públicos para realizar acciones que favorezcan la igualdad.  Algunas de las medidas  compensatorias que se están llevando a cabo últimamente tienen un objetivo mucho más específico si cabe, tienen el difícil objetivo de facilitar la integración de los hijos de los inmigrantes  en las escuelas y  desde allí  su integración en la sociedad.

Hay que partir de que la escolarización del alumnado inmigrante extranjero exige desde el principio atención específica, bien por el desconocimiento del idioma, bien por su escasa escolarización anterior, o por su bajo nivel socioeconómico en general, o por su desorientación y diferencias culturales, etc. La necesidad creciente de abordar soluciones que permitan la progresiva adaptación del alumnado inmigrante extranjero sin que ello ocasione traumas o inseguridades exige que se articule un  “Plan de Acogida” para estos alumnos.

2. PLAN DE ACOGIDA:

El Plan de Acogida, es “el conjunto de actuaciones que el centro educativo pone en marcha para facilitar la adaptación del alumnado que se incorpora nuevo. Estas actuaciones sistematizadas quedan recogidas en un documento de referencia para todo el equipo docente”.

Esto conllevará un proceso de adaptación que ha de ser mutuo y en el que tienen que aportar lo mejor de cada uno de ellos tanto del que llega al centro como del que lo acoge

Para dar respuesta a las nuevas necesidades educativas, que surgen en el seno de una sociedad que ha pasado de ser monocultural a multicultural, se ha elaborado el PAD ( Plan de Atención a la Diversidad), dentro de este una de sus medidas es la de INTERCULTURALIDAD, uno de cuyos elementos fundamentales es el PLAN DE INTERCULTURALIDAD, y dentro de este, una parte fundamental del mismo es el PLAN DE ACOGIDA. 

2.1. OBJETIVOS: 

Resulta fundamental que toda la comunidad educativa vaya percibiendo la llegada de alumnado inmigrante como un hecho enriquecedor y no como un problema para el que no hay una solución planificada.

Por ello, diseñamos un PLAN DE ACOGIDA no sólo para el alumnado inmigrante, sino para todos los alumnos que se incorporan al centro de forma tardía, con los siguientes objetivos:

  • Crear un ambiente escolar en el que el nuevo alumnado y sus familias se sientan bien acogidos.
  • Facilitar los trámites de matriculación.
  • Contribuir a un rápido conocimiento de las instalaciones del Centro que permita que el alumnado se desplace por el mismo con facilidad.
  • Establecer en la clase un clima que haga más agradables los primeros momentos y que favorezca la interrelación entre el nuevo alumnado y sus compañeros.
  • Mejorar la responsabilidad, la capacidad de empatía y el compañerismo entre el alumnado con el fin de facilitar una rápida y eficaz integración.
  • Contribuir a que las familias inmigrantes se sientan a gusto y a que perciban la escuela como un lugar donde se les facilita su integración, se les valora, se da importancia y protagonismo a su cultura y se les ofrecen cauces para su participación.
  • Evitar la tendencia al autoaislamiento de los nuevos niños y niñas ante una situación desconocida, como la llegada al centro.

2.2.  FASES:

2.2.1. FASE INFORMATIVA: INFORMACIÓN INICIAL

Cuando una familia inmigrante tiene que matricular a su hijo o hija en el centro (proceso abierto durante todo el curso), acude al menos dos veces antes de que se inicie la escolarización:

  • Para ver si el centro tiene plazas y solicitar información y documentación para la posible matriculación de su hijo o de su hija.
  • Para entregar dicha documentación y proceder a la escolarización.

Es el Director del Centro la persona que más interviene en esta fase del Plan y asume el compromiso de que las familias reciban una primera impresión del centro positiva y acogedora.

Explica detalladamente cada uno de los apartados que hay que rellenar e insiste en que deben cumplimentar toda la documentación, así como en la importancia de acudir el alumno con al menos algún miembro de la familia, y no solo los alumnos o las alumnas, el primer día de la incorporación al centro.

Para mejorar la acogida, rotularemos en los diferentes idiomas que hablan los alumnos y alumnas que acuden a la escuela, la palabra BIENVENIDOS. También se rotulan las diferentes aulas y dependencias del centro, colocando un anagrama alusivo a la principal función o actividad a la que se dedican y letreros en los diferentes idiomas.

2.2.2. FASE DE ACOGIDA EN EL CENTRO: EL PRIMER DÍA

Esta segunda fase, de acogida en el centro el primer día de clase, se realiza durante la primera hora de la mañana o de la tarde, y en ella intervienen:

  • El Director o la persona encargada de recoger la documentación y comprobarla.
  • El Coordinador de Interculturalidad encargado de la acogida en esta fase.
  • Un alumno o alumna del mismo país de procedencia, si es posible, que actúa como intérprete (si fuera necesario).

Una vez recogida la documentación, el Coordinador de Interculturalidad y el alumno intérprete (si fuese necesario), recibirán al nuevo alumno o a la nueva alumna y a su familia y les irán enseñando el centro.

Es el momento de conocer quiénes son y cómo se llaman los alumnos de su país y a qué clase van, al objeto de posibilitar su relación con ellos. Con ello, el alumno o la alumna tiene un referente familiar y positivo que le da la seguridad de poder acudir a alguien que habla su lengua, siempre que experimente sentimientos de soledad o desarraigo.

Esta estrategia creo que funcionará muy bien en un primer momento porque da confianza al niño recién llegado. Sin embargo, hay que tener previstas actuaciones que faciliten su integración en el grupo de clase y eviten que puedan formarse guetos.

Posteriormente se visitan las distintas dependencias e instalaciones del centro que están pictografiadas, señalando la actividad que en cada dependencia se realiza y escrito su nombre en distintas lenguas.

Si el alumno no domina nuestros idiomas, va repitiendo el nombre de cada dependencia en castellano e incluso lo puede hasta escribir. El Coordinador de Interculturalidad pregunta de qué dependencia se trata. Esto permite al alumno y a su familia familiarizarse con el colegio y tener una orientación de los servicios que le ofrece, así como de su ubicación, al objeto de facilitar su desplazamiento.

Terminada la visita al centro, el Coordinador de Interculturalidad acompaña al alumno y a su familia al despacho de la Directora del Centro, para que continúe el proceso de acogida.

EL Director del Centro con la ayuda del alumno intérprete (si fuese necesario), se presenta al alumno y a su familia.

Les explica las señas de identidad del Ideario del Centro, del Proyecto Educativo del Centro, así como las principales normas de funcionamiento del Reglamento de Régimen Interno.

Explica el Plan de trabajo que el centro tiene previsto para el alumnado inmigrante, así como la importancia de la educación intercultural en nuestra escuela.

Les habla sobre la necesidad de colaboración de las familias con el centro para la educación de sus hijos.

Les entrega el DOCUMENTO para la recogida de información personal.

Asigna al nuevo alumno a un curso concreto, generalmente, al que le corresponda por su edad, con independencia de su competencia lingüística o curricular.  Al no ser que el desfase curricular del alumno obligue a escolarizarle en un nivel inferior.

2.2.3. FASE DE ACOGIDA EN EL AULA: EN CLASE

 El Coordinador de Interculturalidad acompaña al nuevo alumno y a su familia a la clase y les presenta a su maestro o maestra tutor. Ahora empieza la fase de acogida en el grupo que va a constituir su clase.

El profesor tutor, previamente y de manera sistemática, ha trabajado con el grupo el desarrollo de actitudes positivas de acogida hacia el nuevo alumno o la nueva alumna y la eliminación de prejuicios y estereotipos.

2.2.4. ALUMNO TUTOR.

Se nombran como tutores un alumno o alumna autóctono y otro del mismo país de procedencia que el alumno o la alumna inmigrante.

El alumno tutor autóctono se designa entre los alumnos que lo deseen, o se busca a algún compañero que vive cerca del alumno inmigrante o que tiene con él alguna relación externa al colegio. En ocasiones, se puede nombrar algún compañero o compañera que el tutor considera que necesita este protagonismo para aumentar su autoestima.

Si no hay alumnos de la misma nacionalidad en su aula, el otro tutor puede ser de una clase distinta. Su misión específica consiste en hacer de traductor en casos de necesidad y en ser un referente familiar y positivo al que el alumno o la alumna inmigrante puede acudir en caso de necesidad.

Algunas de las funciones del alumno o alumna tutor son:

  • Facilitar la integración del alumnado inmigrante; evitar su aislamiento inicial, sobre todo en los recreos; ayudarle a participar desde el principio en los juegos con el resto de niños y niñas, e invitarle a que les enseñe juegos de su país.
  • Presentarlo a los otros compañeros y profesores.
  • Tratar de resolver los problemas iniciales de comunicación.
  • Ayudarle en sus tareas escolares.
  • Orientarle sobre aspectos fundamentales del funcionamiento del centro y hábitos de trabajo: material, horarios, asignaturas, aulas, etc.
  • Colaborar activamente en la enseñanza del castellano. (A estos efectos, el profesor o la profesora encargado de la enseñanza de la lengua, en caso de que el alumno no tenga competencia, entrega a los alumnos tutores correspondientes el vocabulario y las estructuras lingüísticas que se están trabajando para que pueda practicarlas con el alumno inmigrante).
  • Colaborar con el profesor tutor, comunicándole los problemas que detecte.

El profesor tutor debe cuidar de que esta función no haga que el alumno tutor se desentienda o distraiga de sus obligaciones académicas, ya que por el contrario esta función tiene para él ventajas educativas, pues le pueden ayudar a:

  • Sentirse más útil y valorado en la escuela.
  • Aumentar su autoestima al darse cuenta de que es capaz de enseñar y ayudar a otras personas de su edad.
  • Aprender a respetar y a apreciar a quienes son diferentes.
  • Aumentar su sentido de la responsabilidad y compañerismo.
  • Romper los prejuicios y estereotipos creados sobre las personas inmigrantes.
  • Desarrollar actitudes de gran valor socio-personal y educativo, tales como la empatía, la resolución de conflictos, la responsabilidad, la cooperación, etc.
  • Mejorar el rendimiento académico.
  • Vencer problemas de timidez o de disciplina.

 

Es importante señalar, sin embargo, que la labor del alumno tutor debe ir desapareciendo poco a poco a medida que el alumno o la alumna inmigrante se vaya integrando en el centro y en la clase y vaya adquiriendo la competencia lingüística.

                                 El Coordinador de Interculturalidad